El uso intensivo de dispositivos informáticos forma ya parte inseparable de la rutina diaria de casi todas las personas del mundo, tanto en el ámbito laboral como en el personal.
Ordenadores, tabletas y teléfonos móviles monopolizan gran parte de nuestro tiempo: trabajamos con equipos informáticos y disfrutamos de nuestro ocio frente a una pantalla viendo una serie, jugando a un videojuego o navegando por las redes sociales.
Toda esta exposición ha dado lugar a un conjunto de molestias oculares cada vez más frecuente que recibe el nombre de Síndrome Visual Informático (SVI). Comprender en qué consiste y cómo prevenirlo resulta fundamental para proteger tu salud visual en un entorno claramente digitalizado del que parece que no tenemos escapatoria.
¿Qué es exactamente el Síndrome Visual Informático?
El Síndrome Visual Informático (SVI) es un conjunto de síntomas oculares y visuales derivados de la exposición prolongada a pantallas.
No se trata de una patología con una única sintomatología, sino de una combinación de manifestaciones que pueden incluir fatiga ocular, sequedad en los ojos, visión borrosa, irritación visual, enrojecimiento, cefaleas e incluso molestias cervicales.
Su origen está en varios factores: la reducción del parpadeo al mirar pantallas, el esfuerzo constante de enfoque a distancias cortas y condiciones ergonómicas inadecuadas, como iluminación deficiente o posiciones incorrectas frente al monitor.
¿Cuándo sé si padezco este síndrome?
No todos los episodios de fatiga ocular o de picor de ojos tras llevar un buen rato frente al ordenador o al móvil implica necesariamente la presencia de SVI. Puedes experimentar molestias puntuales tras una jornada especialmente intensa frente a una pantalla, lo cual se considera una respuesta aguda y reversible.
Sin embargo, no se puede hablar de SVI hasta que los síntomas aparezcan de forma recurrente, persistente, prolongados en el tiempo y claramente asociados al uso de dispositivos digitales. En estos casos, la sintomatología tiende a intensificarse y puede afectar de forma significativa a tu rendimiento y bienestar si no tomas medidas.
Consejos prácticos para prevenir el SVI
Para prevenir el Síndrome Visual Informático es esencial adoptar una serie de medidas prácticas basadas en la evidencia.
1.- Aplica la regla 20-20-20: cada 20 minutos, descansa la vista durante 20 segundos mirando a una distancia de al menos 6 metros (20 pasos).
2.- Ajusta la altura del monitor para que quede ligeramente por debajo del nivel de tus ojos y mantén una distancia aproximada de 50-70 cm.
3.- Asegúrate de que la iluminación ambiental sea adecuada, evitando reflejos y contrastes excesivos.
4.- Incrementa conscientemente la frecuencia de parpadeo o utiliza lágrimas artificiales si es necesario para prevenir la sequedad ocular.
5.- Realiza pausas regulares y revisa tu vista periódicamente con un profesional.
6.- Limita el tiempo frente a la pantalla y procura no estar más tiempo del necesario, cambiando tus hábitos y priorizando otras actividades antes que el uso de pantallas.
Adoptar estos hábitos no solo reduce el riesgo de desarrollar SVI, sino que también mejora tu confort visual y tu productividad en entornos digitales exigentes.
Y como señalábamos antes, acudir ante los primeros síntomas a una revisión a tu centro de confianza es fundamental para descartar otras posibles patologías. Por ello te animamos a solicitar cita en nuestra óptica de gafas graduadas en Gijón para que podamos realizarte un examen visual específico sobre el SVI.



